Impacto de los “medidores inteligentes de luz”: No solo miden hasta los suspiros también destruyen puestos de trabajo

En el sector eléctrico del país: “Hay una danza de muchos millones porque es excesiva la tarifa. Muy excesiva porque la rentabilidad que se les permite a estas empresas multinacionales, es muy alta”. Así describe  a esta industria, el presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Electricidad, Félix Medina y de paso advierte que con el cambio de medidores se destruirán cerca del 50% de puestos de trabajo del área de toma de lectura, corte y reposición de energía.

Sobre el precio que pagamos por la luz, los estudios comparativos respaldan a Medina toda vez que Chile se posiciona en el concierto latinoamericano con una de las tarifas más altas de la región, además gran parte de este servicio público de consumo básico está en manos privadas españolas e italianas. CGE (controlada por la multinacional española Naturgy) y Enel (Grupo Enel  de capitales italianos) se reparten el pedazo de torta más grande en materia de distribución de energía eléctrica: “Estas empresas vienen a hacer su negocio porque la ley les permite tener una rentabilidad del 10% y por gestión, por buena gestión, la ley les autoriza a tener una rentabilidad hasta el 14%. Enel ha tenido siempre rentabilidad sobre el 14% porque además rentabilizan por otros conceptos; CGE  también (…).En otros países  la rentabilidad de las empresas no es más allá del 5%. Por lo tanto, el llamado nuestro como trabajadores, es que la autoridad revise este porcentaje de rentabilidad”, señala Medina.

Y la subcontratación también les reporta ganancias: “Las condiciones de los trabajadores subcontratistas del sector son mucho más precarias. El nivel de accidentabilidad que tienen es mucho más alto; el nivel de renta es menos de la mitad de lo que tiene un  trabajador propio de las empresas, a pesar que también ha ido disminuyendo en el tiempo a medida que han ido tercerizando. Realmente es una catástrofe esto para el mundo eléctrico tanto los medidores “inteligentes” como el hecho de haberse licitado a empresas multinacionales el servicio eléctrico. No queda ninguna empresa 100% chilena”, explica el dirigente.

El recambio de los medidores tradicionales ha despertado la rabia de la mayoría del país al enterarse que la inversión que hicieron las multinacionales, se traspasará al consumidor final pese a que serán  de propiedad de la empresa estos nuevos dispositivos inteligentes. Ya se han instalado decenas de miles y al año 2025 unos 6 millones de estos aparatos estarán en hogares, oficinas e industrias, reemplazando los medidores que, hasta ahora, son propiedad de los usuarios aunque solo los que compraron su medidor (los que no, todos los meses pagan el ítem “arriendo del medidor” anexado en la boleta de luz mensual). Recientemente, el Ministerio de Energía anunció que llegó a acuerdo con tres eléctricas para que estas compren los medidores antiguos a aquellos propietarios que quieran cambiarlo por la suma de $10 mil; la autoridad dijo que “beneficiará” a unos 2,4millones de hogares de un universo de 4,5 millones. El último Censo,  arrojó más de, 6,3 millones de hogares en el país. Este anuncio ha sido rechazado por las organizaciones de consumidores porque no apunta al tema de fondo que es el cómo se calcula la tarifa. En tanto, los medidores “inteligentes” se estimó que costará cada uno entre  $87.500 (U$132) y $89 mil  no obstante expertos aseguran que su precio no debería  superar los U$100.

Otro flanco de críticas que se abrió con este recambio  tiene que ver con la vulneración de la privacidad de los hogares ya que monitorean, en tiempo real las 24 horas, los hábitos de consumo de energía y comportamiento de sus moradores: Sabrán a qué hora llegamos a casa, a qué hora nos levantamos y acostamos, cuándo encendemos la lavadora, etcétera.

Pero evaluando los efectos desde la mirada del impacto laboral en el sector,  Medina dijo que: “El impacto principal es la pérdida de fuente laboral. Eso es lo más directo”,explicando que: “Muchos están tercerizados pero así y todo, por ser una tecnología que no requiere la presencia física de un trabajador para tomar la lectura, creo que va a disminuir fácilmente  en ese rubro -que es la toma de lectura y el corte y reposición de energía- del orden de un 50% de los trabajadores que actualmente  están haciendo ese trabajo, porque este medidor inteligente permite hacer muchas funciones que normalmente las hacía una persona y a pie: Hacían el recorrido, cuadra por cuadra. Hoy día, con suerte, va a pasar un vehículo por la calle, recogiendo los datos vía un sistema electrónico. Y lo otro es  que también los cortes y reposición de la luz que la gente no pague, va a ser automático. Incluso estos medidores algunos ya tienen una forma de prepago, o sea uno le pone una cantidad de dinero, funciona, se acabó la plata y se cortó. Podría ser que también se aplique esa tecnología”.

Y desde la mirada técnica, enumera parte de lo que comenzarán a medir estos aparatos: “La ley permite hacer cobros que los medidores antiguos no permiten hacer. A lo mejor miden justo, pero miden más que lo que medían los otros medidores, sobre todo lo de muy bajo consumo: Cuando uno deja enchufado el cargador del celular, el otro medidor no alcanzaba a girar; ahora estos van a medir hasta los suspiros”. Cita otro ejemplo, “el factor de potencia que estos medidores sí lo miden, los antiguos no: La energía activa-reactiva de motores, de los electrodomésticos, tubos fluorescentes: “El refrigerador tiene un motor y ese motor produce un consumo de energía reactiva inductiva y eso este medidor lo va a medir; los antiguos no lo medían, solamente medían energía activa, ahora van a medir la activa-reactiva. Los tubos fluorescente producen energía reactiva, todo lo que tenga motores la produce (…). Esto se lo medían a los industriales, que sí digamos era incidente, pero ahora con estos medidores se le va a cobrar a la gente porque está en la ley”. También, agregó, medirán la energía residencial del diferencial horario: “La energía es más cara entre las 6 de la tarde  y la 11 de la noche. Era un poco para desincentivar  el uso de la energía en esos horarios porque como subía mucho el consumo domiciliario entonces se castigaba, sobre a todo a los industriales para que dejaran de consumir en ese horario y se les ofrecía una tarifa más barata en el horario más plano, pero eso no se cobraba domiciliario pero la ley permite. Por lo tanto, lo más probable que con estos medidores sí se va a permitir cobrar esa energía. Además, contó que estos medidores instalados en lugares donde hay paneles solares: “Miden de forma bidireccional. La energía generada por el panel solar, que no consuma la gente, se inyecta a la red. Por lo tanto estos medidores miden lo que compra y lo que vende”.

¿En cuánto podría subir la tarifa?. Medina de entrada enfatiza que toda la energía que no alcanzan a medir los dispositivos tradicionales, está considerada como “pérdidas” por las empresas, pero son “pérdidas” igualmente cuantificadas e incorporadas en la tarifa de luz que pagamos: “Esas pérdidas están incluidas en la tarifa. Porque aquí, el que genera energía tiene un medidor, el que transmite tiene otro medidor, el que distribuye en forma masiva tiene otro medidor. Por lo tanto hay una diferencia y una pérdida de energía por la generación, por la transmisión, por la distribución, y eso está indexado en la tarifa”.

El punto entonces, afirma, es que ahora las autoridades tendrán que revisar el tarifado: “Porque ahí, hay unas pérdidas que ya hoy día  no van a ser pérdidas, van a estar medidas,  entonces debiera revisarse”. Tal vez el cálculo de estas “pérdidas” estuviese sobredimensionado -dado lo cara que es la “cuenta de la luz”- y  se deba compensar o bajar la tarifa una vez que estás “perdidas” sean medidas con tecnología de punta y arrojen resultados precisos.

Pero su análisis es lapidario: Ellos (las empresas) optimizan y el trabajador es un número, un costo, y en la medida que signifique bajar costos, lo van a hacer (…). Y si la electricidad era un servicio público, hoy día con estas empresas controladoras a nivel internacional que son multinacionales,  solamente es un negocio más y van a explotar y van abusar del consumidor de base”.

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