Discurso 1° de Mayo de la Presidenta de la CUT Bárbara Figueroa

 

Discurso Cuenta Pública 1° de Mayo 2019

Bárbara Figueroa Sandoval

Presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores

CUT Chile

Quisiéramos, en primer lugar antes de iniciar esta Cuenta Pública de la Central Unitaria de Trabajadores en el marco de la conmemoración de nuestro día, el Día de los Trabajadores y Trabajadoras, saludarlos, saludarlas a todos y a todas quienes hoy están volcados en las calles a nivel nacional, de Arica a Punta Arenas demostrando en todo el país, tal como lo hemos hecho el 8 de noviembre y 11 de abril, que la voz de los trabajadores no está inmóvil, que la voz de los trabajadores no está silente y que estamos en las calles: Hoy, algunos  en repetidas oportunidades, compartiendo y conmemorando este Primero de Mayo; otros tanto del mundo público como del sector privado, haciéndolo con el pesar de sus procesos de movilización como está ocurriendo en el caso de los trabajadores de la Educación y de la Salud  de la Municipalidad de Lampa que hoy están movilizados desde abril para exigir condiciones laborales dignas y el pago de sus deudas, porque aquí el debate no es de estar solicitando más; es lo mínimo de lo mínimo, el pago de sus deudas. Hay también otros que por primera vez nos acompañan, la Asociación Nacional de las Policías y Personal Penitenciarios que son los trabajadores, la asociación de policías en retiro que están hoy día por primera vez acá, organizados, marchando este Primero de Mayo para decir que, mientras algunos se llenaron sus bolsillos de manera inescrupulosa en la institución de Carabineros, aún hay más de 4.900 suboficiales en retiro que no han recibido el pago de sus desahucios. Esa es la realidad que enfrentamos hoy día.

Saludar a todos los trabajadores y  sindicatos del mundo público y privado. Saludar a los presidentes y directivas de los partidos políticos que nos acompañan, porque necesitamos que también nos escuchen y que la voz de los trabajadores no solamente esté en las calles sino que también llegue al Parlamento con nuestras demandas, con nuestra voz. Y hoy saludar especialmente, porque han hecho un gran esfuerzo desde el mundo sindical con la Coordinadora 40 horas, saludar a la bancada transversal de parlamentarios que hoy ha estado marchando por la reducción de la jornada laboral.

Sabemos que hay muchos a quienes debiéramos nombrar en este minuto. Perdónennos si no podemos mencionarlos a todos, pero sí tengan la certeza de que en todos los debates que vamos a enfrentar de aquí al futuro, su voz estará presente. Nuestro reconocimiento por estar aquí, acompañándonos en esta conmemoración de este día que no es el día de la CUT, no es el día de una organización sindical: Es el día de todos y todas los trabajadores y trabajadoras del mundo que están exigiendo mejores derechos.

Saludar especialmente a los compañeros, camaradas, amigos, colegas de los medios de comunicación que en esta jornada están conmemorando el día trabajando al pie del cañón y que han vivido situaciones muy complejas de despidos, de cierres de medios. Nuestro reconocimiento para ustedes, porque sabemos que no es de ustedes la responsabilidad muchas veces de que no se cubran nuestras actividades. Sabemos que ustedes están ahí y están comprometidos con la clase trabajadora. Muchas gracias por acompañarnos.

Quisiéramos al iniciar nuestra intervención, hacer un especial reconocimiento este Primero de Mayo, a todos los trabajadores y trabajadoras que han perdido su empleo. A los miles de cesantes que miran con angustia y preocupación su futuro. Este es el rostro más doloroso de la crisis de empleabilidad que enfrentamos y del cierre persistente de empresas que hemos vivido en este último período. Como CUT sabemos que enfrentamos desafíos acelerados en el mundo del trabajo, la revolución tecnológica y la informalidad probablemente como uno de los más grandes desafíos, pero eso no puede hacernos olvidar como movimiento sindical y país, que mientras hacemos esos debates del futuro  presente, tenemos miles de familias que hoy están sufriendo por no tener trabajo.

En un país, donde tener empleo y recibir un sueldo no significa que podemos vivir dignamente, es evidente que el temor a perder la pega no es un problema teórico, es la mayor preocupación que podemos tener pues estar sin pega no es solo no recibir un sueldo, es también la presión de las casas comerciales y los bancos persiguiéndonos día y noche para que paguemos las cuotas o créditos pendientes, ese mismo sistema financiero que administra nuestros fondos de pensiones y que con nuestros ahorros hace negocios de manera inescrupulosa, son los que después nos están persiguiendo día y noche para presionar nuestros bolsillos y vida para cobrar intereses usureros por los créditos que debemos solicitar; es el mismo sistema financiero, que hace presión sobre nuestros bolsillos y vida para cobrarnos con intereses cada día de atraso en el pago de una cuenta.

No tener empleo y dejar de tener sueldo, es el miedo a que nuestros hijos sean expulsados de un colegio al que con mucho esfuerzo destinamos partes de nuestro salario, porque el Estado no me asegura el derecho a la educación pública, gratuita y de calidad, mientras desde el Gobierno nos dicen que la única manera de salir adelante es con “esfuerzo” y con educación. Nos hablan de mérito, de volver a segregar a nuestros niños y niñas, de que solo juntándonos con los esforzados es que tendremos mejores expectativas de vida y nos golpea con una bofetada en la cara cuando vemos un Presidente de la República que lleva sus hijos a reuniones en el extranjero y que tienen la posibilidad de estar ahí por el solo hecho de ser “hijos de” y ser parte de la élite de este país.

Cuanta hipocresía en las palabras de una ministra que nos llama al mérito, a esforzarnos, a juntar cada peso para darles las mejores posibilidades a nuestros niños y niñas, mientras la triste y cruda realidad, nos muestra que para tener mejores opciones en nuestro país, la primera condición es haber nacido en cuna de oro.

Perder la pega es el temor a no poder tener una mínima garantía ante la enfermedad, porque en Chile se sigue privilegiando el negocio en la salud y no se asegura ni garantiza salud pública como corresponde, no se asegura la atención médica y tenemos que estar horas y horas en las salas de espera de una urgencia para recibir atención o debemos conformarnos, como dolorosamente lo viven todos los días los trabajadores de salud, ante la impotencia de no contar con camas o insumos suficientes, terminar atendiendo a pacientes en los pasillos o en una banca, como ha quedado de manifiesto cada vez que lo denuncian y repudian las asociaciones y comités de usuarios y los propios trabajadores de la salud. Nuestro reconocimiento para ellos, porque sabemos que pese a todas las agresiones, la violencia que reciben ante la indignación de la ciudadanía, ustedes son la cara más amable y el rostro más humano de un sistema de salud que no tiene el financiamiento suficiente y que no tiene la voluntad del Gobierno de querer contribuir  para avanzar en salud pública como la gran tarea del minuto.

Hoy nos hablan de una Reforma al Sistema de Salud, una profunda reforma, que significaría, tal como lo ha señalado el propio ministro Secretario General de la Presidencia, que por cada peso que se invierta en la salud pública, se entregarán siete veces más recursos a los privados. Qué país puede decir que garantiza el derecho a la salud si sus propuestas para mejorar el sistema buscan asegurar el negocio a un sistema privado que no “puede darse el lujo” de recibir personas que enfermen, mientras destina menos recursos al sistema público de manera insuficiente, que es el que atiende sin condición alguna a todos los chilenos y chilenas.

Quedar cesante en Chile, es el miedo a perder nuestra casa cuando hemos tenido la posibilidad de acceder a un subsidio o un crédito hipotecario, pero debemos asegurar mes a mes e incluso por 30 años o más el pago de una cuota, para poder decir al final de nuestros días que tenemos casa propia. Pasamos la vida pagando y viviendo la angustia de no poder pagar, por el solo hecho de atrevernos a tener el sueño de la casa propia.

Nuestro saludo y reconocimiento a los comités de allegados y organizaciones de pobladores que hoy nos acompañan y que gracias a la organización y el trabajo constante, han puesto sobre la mesa la demanda por el derecho a la vivienda, el esencial derecho a tener un espacio donde el dormitorio esté separado de la cocina y donde cada uno de los integrantes de nuestra familia cuente con su cama y su habitación, donde la intimidad no sea un lujo y donde no vivamos con el peso de ser allegados pese a tener ingresos, porque esa plata no alcanza para arrendar o pagar un dividendo de un crédito hipotecario con un banco.

Este es el Chile en el que vive la gran mayoría del país, este es el Chile de los miles de trabajadores y trabajadoras que hoy viven con miedo a perder el trabajo pero también de los miles de trabajadores y trabajadoras que pese a tener un sueldo son pobres, que no pueden vivir dignamente y que día a día buscan todos los caminos para sobrevivir.

Este es el Chile por el que día a día se ponen de pie los trabajadores formales pero también los informales, los trabajadores y las trabajadoras, nacionales y también los trabajadores y trabajadoras extranjeros. Los hombres y mujeres de este país, tanto los remunerados como las miles de trabajadoras que no reciben remuneración porque se entiende que están cumpliendo con su pega cuando en realidad esa es una labor que debe ser reconocida, valorada y valorizada en nuestro país como trabajo remunerado que garantice  pensiones y seguridad social digna.

Este es el Chile de los excluidos, de los maltratados, de los mirados por sobre el hombro y de los que son tratados como “bichos raros”, de la diversidad sexual y su derecho a vivir y trabajar. Es el Chile que nos dicen que está en marcha pero que parece beneficiar solo a algunos, mientras el resto empujamos para que unos pocos gocen de privilegios.

Es, enfrentados a esta dolorosa y dramática desigualdad que se nos invita a los trabajadores y trabajadoras a conmemorar este Primero de Mayo y a pensar el futuro. Se nos habla de la Revolución 4.0, se nos atemoriza diciendo que en los próximos años desaparecerán miles de puestos de trabajo y que el mañana será de las máquinas. Que la robotización y la inteligencia artificial nos desafían a ser más y a desarrollar nuevas habilidades. Qué fácil y sencillo suena en la teoría.

¿Puede alguien creer que mientras vivamos maltratados podremos debatir en igualdad de condiciones? No hay futuro posible si ese futuro no trae consigo el bienestar para todos y todas. No hay futuro posible, si este no pone en el centro las preocupaciones de las personas y de los trabajadores y trabajadoras tal como nos señala la OIT en el marco de su centenario con su informe sobre el futuro del trabajo construido de manera tripartita y con diálogo social.

Queremos crecer económicamente, queremos vanagloriarnos de ser un “País Desarrollado”; ¿cómo pretendemos hacerlo si nuestra única opción ha sido hasta ahora vivir a costa del precio del cobre y pensar en reformas que siguen favoreciendo al 1% más rico de este país?. ¿Creemos acaso que con una reforma tributaria que nos sigue pidiendo a los trabajadores meternos la mano al bolsillo para pagar impuestos pero libera a los grandes empresarios de este pago, podremos resolver las deudas pendientes que tenemos como país?

Ahora que comienza el debate en particular de la Reforma Tributaria en la Cámara de Diputados, reafirmamos nuestra visión crítica del proyecto y tal como lo han señalado las organizaciones del Servicio de Impuestos Internos, con su campaña “que no te pasen gato por liebre”, no seremos nunca partidarios de una reforma que favorece a los segmentos más acomodados del país, reduce en forma significativa la recaudación fiscal, debilita el sistema de fiscalización y justicia tributaria y no fomenta ni el crecimiento económico ni el mejor desarrollo de las , ya que solo persiste en la fracasada «teoría del chorreo», que señala que si mi jefe gana más, yo entonces inevitablemente voy a ganar más.   

Muchos nos dirán, si no quieren esta reforma tributaria cómo, entonces, generamos más riqueza y crecimiento. Nuestra apuesta, es un crecimiento guiado por los salarios. Trabajadores con mejores ingresos, son trabajadores que no se endeudan para vivir y que pueden tener más capacidad de consumo y eso, dinamiza la demanda interna. No es cierto que la única manera de crecer es entregando incentivos perversos a los ricos. ¿Quién nos dijo que la única manera de que una empresa invierta en Chile es permitiéndole evadir impuestos?, ¿es acaso ese el empresariado que queremos privilegiar, los inmorales, empresarios abusadores, dispuesto a burlar todas las leyes con tal de asegurar sus ganancias?

Nos dirán otros, que no aprobar estas leyes es ahogar a las PYMES, es impedirles su desarrollo.  Si bien, no nos corresponde hacer vocería por este sector, sí sabemos y tenemos plena conciencia que lo que mata a una PYME es la falta de oportunidades, es la competencia desleal. Si queremos realmente fortalecer y favorecer a las PYMES, lo que tenemos que hacer es fortalecer la mayor cadena de suministro en este país que es la contratación pública. La mayor cadena de suministro en cada país es el de la contratación pública, si a esto sumamos las empresas del Estado, la contratación pública crece aún más. Es en esta relación comercial directa con los proveedores y con las PYMES donde se pueden generar los mejores incentivos. Existiendo voluntad política, está claro y en manos de cualquier gobierno de turno la posibilidad de fortalecer a este sector, partiendo por ser el mejor pagador posible.

Hoy, en el Mercado Público que lidera Chile Compra, participan 130.000 pymes cada año, es ahí donde el Estado, liderando con el ejemplo, puede dar la mejor y mayor señal de compromiso con la pequeña y mediana empresa.  Ese mismo criterio, creemos, debe utilizarse para generar incentivo con la Gran Empresa.

No estamos condenados entonces por lo tanto a tener que aprobar una mala reforma tributaria. Si de incentivos económicos se trata, existen mecanismos como los que hemos señalado aquí que son mucho más efectivos y van en mejor beneficio del país.

Ser competitivo hoy no puede ser sinónimo de abuso, tal como lo ha ratificado el propio Gobierno de Chile en el Plan Nacional de Acción sobre empresas y derechos humanos, la competitividad hoy implica un mayor esfuerzo del Estado por la transparencia, rendición de cuentas, integridad, comportamiento ético, respeto a los intereses de las partes interesadas, respeto al medio ambiente y respeto a los derechos laborales. Ese es el verdadero incentivo para que Chile se ponga en marcha y no permitirles el abuso descarado a los grandes empresarios que no quieren poner ni un peso en Chile para favorecer las políticas públicas como Salud, Educación, Trabajo o Vivienda

No podemos, por lo tanto, seguir avalando un modelo de desarrollo que pase por encima de estos principios, de los trabajadores, de las comunidades, de las empresas pequeñas, de la industria nacional y del respeto al medio ambiente. El mundo entero está enfocado en superar los modelos depredadores, no podemos como país seguir profundizando estas políticas que van en contra de las mayorías y dando la señal que el abuso es la norma.

Es por estas razones, además, que hemos señalado como CUT, junto a diversas organizaciones como la Plataforma Chile Mejor Sin TLC, nuestro rechazo al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico CPTPP o también llamado TPP-11. No solo porque impone un riesgo a nuestros derechos laborales, que sin duda es una razón más que suficiente para que lo rechazáramos.

Tratados de esta naturaleza, a nuestro juicio, relativizan la soberanía económica de nuestro país. Alcanzar una diversificación y sofisticación de la matriz productiva, son condiciones necesarias para que Chile tenga un crecimiento de largo plazo. Para esto, es fundamental la implementación de políticas económicas orientadas decididamente a ello.

El comercio internacional y los tratados comerciales, son potencialmente beneficiosos para objetivos pro desarrollo, pero eso siempre y cuando vaya de la mano de una política que además tenga una estrategia productiva clara que haga transformaciones estructurales en materias de modelo de desarrollo, cuestión que lamentablemente en nuestro país no se cumple.

La estrategia comercial que ha perseguido Chile desde el retorno a la democracia ha estado fundada en la adscripción de diversos  tratados comerciales. De hecho, Chile tiene tratados bilaterales con todos los países del TPP-11. Tenemos 26 tratados comerciales vigentes con 64 mercados. Este camino de inserción comercial, lamentablemente, no ha venido acompañado de una mirada más crítica sobre la extracción del cobre y su exportación sin ningún valor agregado, y eso ha perpetuado las desventajas comparativas de nuestro país.

Debemos tomarnos el tiempo -y perdónenos que nos hayamos detenido en esto- pero tenemos que hacer estas aclaraciones y precisiones en nuestra intervención, pues es la única manera que podamos hacer un debate de país con seriedad. No aceptamos ni aceptaremos que se nos diga que no somos “expertos” y que por tanto nuestras opiniones en estas materias carecen de “valor”, o que se diga que los trabajadores llamamos al parlamento a no ratificar este tratado o proyectos porque somos “caprichosos” y rechazamos porque no estamos de acuerdo con el gobierno de turno.

Podrán no estar de acuerdo con nuestros planteamientos, podrán rebatir nuestros argumentos, pero los trabajadores y trabajadoras no solo tenemos el derecho sino el deber de informarnos, tener opinión y hacer emplazamientos pues de un buen o mal modelo de desarrollo depende nuestra subsistencia. Estos debates no los analizamos desde un escritorio, los vivimos en carne propia y tenemos todo el derecho a hacer un llamado a las instituciones políticas a aprobar, rechazar o ratificar iniciativas, si tras ello vemos que se pone en riesgo el futuro y desarrollo del país.

Lo hemos dicho, tenemos grandes desafíos que enfrentar, el futuro del trabajo o el trabajo del futuro es un tema central, pero este debate no está aislado del debate sobre modelo de desarrollo. No podemos pensar en innovación o productividad si no miramos las limitaciones de nuestro modelo de desarrollo, ¿acaso creemos que vamos a crear más empleos  por la pura voluntad de las empresas?.

Si queremos enfrentar de verdad los desafíos, el primer llamado es a tomar posición y señalar si existirá un compromiso real del Estado con un modelo de desarrollo sostenible, que no solo respete los derechos de los trabajadores sino que también respete el medio ambiente. Hoy, debemos apostar a un modelo de desarrollo donde la prevención sea una prioridad. Debemos corregir los errores y prevenir los impactos negativos de nuestras decisiones, no podemos crecer a cualquier costo, no podemos hacerlo afectando el medio ambiente y vulnerando los derechos de las personas.

Tanto la cumbre de los países de Asia y el Pacífico (APEC) del mes de noviembre, como la realización de la cumbre mundial sobre el cambio climático COP25 en Diciembre, serán momentos donde estaremos alerta para ver cómo actúa nuestro país, cuáles serán sus compromisos y si de verdad hay conciencia de la necesidad de apostar por el desarrollo sostenible o son solo palabras de buena crianza.

Pero así como no hay futuro del trabajo sin modelo de desarrollo sustentable, no habrá modelo de desarrollo sostenible sin un Estado fuerte y potente cuando de seguridad social se trata. Sin un fortalecimiento efectivo del Sistema de Salud es imposible pensar en una verdadera Política de Salud y Seguridad en el Trabajo, sin derecho a Sala Cuna Universal no podemos hablar de igualdad de condiciones para que hombres y mujeres nos incorporemos al mundo del trabajo porque es evidente que el problema de la incorporación de las mujeres al mundo del trabajo no es que nos hagan un favor. Cuidado quienes creen que lo que están haciendo cuando hablan de abrir las puertas a que las mujeres entremos al mundo del trabajo, es simplemente garantizar nuestra autonomía económica para terminar con círculos de violencia u otros. Si Chile no incorpora más mujeres al mundo del trabajo en igualdad de condiciones, sin brechas salariales y pagando lo que corresponde por trabajo de igual valor, lo que tenemos es un Chile que no se permite crecer porque sin la incorporación de las mujeres, el crecimiento de los países se estanca. Y solo un dato: En nuestro país, según los datos de la Comisión de Productividad, con la incorporación de 900 mil mujeres al mundo del trabajo, el crecimiento del PIB podría ser de un 6% más. Eso significa, garantizar y financiar toda la gratuidad de la Educación; eso significa tener una garantía de salud pública con absoluto financiamiento; eso significa, tener un Estado  con más recursos. ¿Acaso nos van a decir entonces que nuestra incorporación al mundo del trabajo es un favor, es hacerles una gauchada a las mujeres?. Hasta cuándo, hasta cuándo vamos a tener que seguir aceptando ese discurso mezquino y machista que no entiende que nuestra incorporación al mundo del trabajo, es una necesidad para que Chile crezca y se desarrolle.

Por eso no podemos estar de acuerdo con que el debate sobre salas cunas se siga restringiendo a un debate de las mujeres como si la crianza y la corresponsabilidad en la crianza fuera un debate solo nuestro. Aquí el debate de seguridad social es sobre la garantía del derecho a sala cuna universal para hombres y mujeres trabajadoras

Sin una reforma profunda y estructural al sistema de pensiones no podemos siquiera hablar de jubilaciones dignas. La seguridad social es el gran pilar donde el Estado puede hacer frente a la incertidumbre que se genera ante un mundo del trabajo cada vez más dinámico.

Como CUT, nos duele la muerte de más de 2 mil trabajadores en los últimos 5 años y las 355 vidas perdidas en accidentes vinculados al trabajo en el último añoPero quizás lo más dramático de estas cifras es que no consideran las muertes de trabajadores irregulares, migrantes, honorarios o niños y niñas que aún trabajan en nuestro país, lo que incluso podría hacer subir la cifra en al menos un 25% más. Tampoco están considerados los trabajadores que fallecen por una enfermedad de origen laboral, pues de ellos no se tiene registro en Chile. Los chilenos y chilenas concurrimos al trabajo a GANARNOS la VIDA y no a PERDERLA.

Los trabajadores queremos tomar la iniciativa en estas materias. Por esta razón reclamamos la reactivación inmediata de la Política Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo que hoy duerme en las gavetas de los ministerios del Trabajo y Salud. Proponemos que se cree un registro nacional de empresas con accidentes laborales graves y fatales para impedirles que puedan acceder a contratos con el Estado.

Estaremos siempre disponibles para la protección de los trabajadores. Disponibles a generar acuerdos transversales en materias de salud laboral. Por esta razón, y lo decimos con claridad, no vamos a esperar al Gobierno, No vamos a esperar al Estado, no vamos a esperar normas internacionales. Vamos a avanzar y proponer acuerdos nacionales con todos los actores para buscar fórmulas que disminuyan esas tasas de fatalidad, los accidentes laborales, las muertes a causa del trabajo y el presentismo en el espacio laboral. ¿Qué significa eso?: Los cientos y miles de trabajadores y trabajadoras que deben estar igual en su puesto de trabajo pese a tener licencia por temor a perder el empleo. 

El aumento de las enfermedades de salud mental es un elemento que también nos preocupa altamente. Vemos cómo el espacio laboral se está transformando cada vez más en un espacio de riesgo. Hoy tenemos un 60% de diagnósticos en enfermedades de salud mental. Sin embargo, solo el 16% de las enfermedades profesionales, son calificadas como tal. Tenemos un debate pendiente

En ello la norma juega un papel gravitante, pero la función principal es constituir e instalar la comisión independiente que califique las enfermedades profesionales, impidiéndoles a las mutuales ser juez y parte en la calificación de nuestras enfermedades profesionales, que son uno de los grandes pesares que tenemos que estar viviendo como trabajadores y trabajadoras. Se necesita para eso la voluntad de todos los actores. Es por eso que lo hemos dicho hoy en la mañana al propio Presidente de la República que necesitamos activar esta comisión independiente que califique las enfermedades laborales. 

Respecto del escenario en materia de pensiones, estamos en un cuadro aún más desolador. El proyecto presentado por el Gobierno cuenta entre sus grandes hazañas: Entregarle más ganancias a las AFPs, crear subsidios para los cotizantes de mayores ingresos y lleva profundos sesgos contra las mujeres. Es decir, es un sistema  a la medida de las administradoras de los fondos de pensiones, que pretende entregarle más recursos a las AFPs a costa nuestra.

Reafirmamos nuestro llamado al Parlamento a rechazar la idea de legislar esta propuesta y a entender que no podemos estar la vida aprobando proyectos de ley para luego buscarle el arreglo, la coma, el punto, esa ganancia pequeña que no va a resolver el debate de fondo.  En este caso no hay dos lecturas. En este debate la voz del movimiento sindical es una sola: Estamos tras la propuesta de la Coordinadora NO + AFP y su iniciativa popular de ley. Aquí no hay divisiones respecto del debate de pensiones. Necesitamos avanzar como una única voz en el mundo sindical y el esfuerzo ya está construido. Tenemos que ponernos todos a trabajar junto a la Coordinadora para impulsar este proyecto.

Y tal como lo señalamos en nuestro informe de la Comisión de Políticas Públicas, lo que buscamos es un sistema de pensiones de reparto, solidario,  tripartito y público. La crisis de las pensiones, está a la vuelta de la esquina. Se señala que en el año 2025, el promedio de las pensiones será el 15% del último sueldo, si no hacemos algo urgente seremos testigos en primera persona del fracaso del sistema de pensiones con las ganancias más altas para las AFP, 

Pero volvemos a reafirmar, sabemos que todos estos debates solo son posibles si existe la voluntad política de enfrentar no solo los desafíos futuros sino también del presente. Debemos atrevernos a debatir sobre la crisis de empleabilidad que estamos viviendo y de los riesgos que enfrentamos si efectivamente Chile no crece más allá del 3,5% que ha comenzado a reconocer, de una buena vez, este Gobierno. Si no enfrentamos este escenario de riesgo, todos los otros debates estarán construidos sobre quimeras.

Y en esto, el primer paso es reconocer los datos. No puede el Gobierno, construir sus propios datos con tal de hacerle creer a la ciudadanía que cumplió su promesa de tiempos mejores. Lo cierto, Ministro Monckeberg, es que según los datos del INE, que son los únicos con los cuales podemos medir en el tiempo los niveles de cesantía en nuestro país, el desempleo llega hoy al 6,8% en promedio a nivel nacional, con situaciones críticas como  la Región de Antofagasta que llega al 10% o la Región de Valparaíso donde el desempleo llegaba a un 8,2%, según los datos a marzo del 2019. Estos son los únicos datos oficiales que tenemos. Podrán gustarnos o no, podrán satisfacer nuestras expectativas o no, habrá que corregir todo lo que se tenga que corregir de los instrumentos pero nosotros como mundo del trabajo no validamos otros datos que no sean los datos del INE. Y en eso la señal es clara: Ministro Monckeberg no siga mintiéndole a los chilenos y chilenas que sabemos que sí estamos enfrentando una crisis de empleabilidad pese a los datos mentirosos que nos están tratando de poner en la cara. 

No nos obligue ministro, a denunciarlo ante la Contraloría por el abuso en el uso de cifras y datos sin ningún rigor. Hasta ahora, lo único cierto, es que los tiempos mejores no llegaron y que este Gobierno no le cumplió a los chilenos y chilenas. Ojalá, esta lección sirva para que nunca más quienes pretendan ser autoridades en nuestro país abusen de las expectativas de la ciudadanía y le hagan promesas imposibles de cumplir. Las buenas políticas no se construyen a base de mentiras. 

Los tiempos mejores no llegaron. Este Gobierno ya no cumplió; lo que viene ahora es que se cambien las políticas, que este Gobierno retroceda en sus intenciones y que podamos avanzar con las demandas de la mayoría; de lo contrario la conflictividad social, la desesperanza, el agobio, la rabia y la impotencia como la vivida producto del cobro abusivo que se pretendía hacer con el cambio de los medidores será descontento que saldrá a las calles, a manifestarse con fuerza para decirle a este Gobierno  que no vamos a esperar más por sus migajas; queremos políticas que se hagan cargo de los verdaderos temas país.

Nos hemos movilizado ayer y hoy y no nos inhibirán los que creen que pueden esconder la historia torciendo la realidad. Convocamos a paros nacionales cuando la derecha y algunos representantes del Gobierno anterior intentaron violentar los acuerdos y retroceder respecto de la Reforma Laboral. Y nos hemos movilizado hoy para poner en el centro del debate la crisis de empleabilidad, hicimos un Primer Paro Nacional Activo el 8 de noviembre, realizamos un Segundo Para Nacional Activo este  11 de abril a la vuelta de la esquina. Y hoy estamos nuevamente en las calles conmemorando nuestro día y si las malas decisiones así nos obligan, saldremos una y mil veces a la calle, haremos paros y protestas y no nos detendremos hasta conseguir los niveles de conciencia en la clase trabajadoras para construir la gran huelga general que detenga estas malas políticas y los obligue a retroceder en sus intentos de quitarnos derechos y precarizar nuestro trabajo.

¿Necesitamos crear empleos?, sí, somos los primeros interesados en este debate. Pero eso no puede ser a costa de derechos de los trabajadores y trabajadoras, como hoy lo está haciendo el director del trabajo nombrado por el Presidente de la República, Mauricio Peñaloza, quien con sus dictámenes ha vulnerado toda la legalidad vigente y la doctrina de la Dirección del Trabajo, imponiendo dictámenes que van desde el reconocimiento de los instrumentos suscritos por los grupos negociadores pese a no contar con procedimiento de negociación; reponiendo, en la práctica,  la extensión unilateral de beneficios que fue eliminada con la Reforma Laboral, vulnerando las libertades sindicales al cambiar la doctrina sobre cambio de la dirigencia sindical la que debía regirse por los estatutos de la organización, y hoy nos obliga a que sea con ministro de fe; aceptando últimas ofertas inferiores al piso, informado que comparte las conductas abusivas de estos empleadores y quizás el caso más emblemático y dramático de todos, el no reconocimiento del cese de la huelga por determinación del sindicato, como ha ocurrido en el caso del sindicato LATAM EXPRESS.

Parece increíble, pero es cierto. Un año de huelga por la irresponsabilidad del Director del Trabajo, que  mantiene en huelga forzada a 3 dirigentes sindicales, tripulantes de Lan Express, a pesar de que el Sindicato puso fin a su huelga el día 25 de Abril del año 2018 por la existencia del contrato colectivo. Es decir, fue la Dirección del Trabajo la que  nos dijo que la huelga no podía terminar, respaldando con ello la posición de la empresa. ¿De cuándo acá es la Dirección del Trabajo la que les dice a los trabajadores cuándo empieza o termina una huelga? No se suba por el chorro don Mauricio Peñaloza, no se suba por el chorro. Nosotros respetamos la negociación reglada, hemos avanzado en una legislación, no venga hoy día a tratar de pasarnos gato por liebre con sus nuevos dictámenes. Nuestro llamado ayer y hoy sigue siendo a que el director del Trabajo dé un paso al costado: Mauricio Peñaloza, renuncia si no quieres seguir enfrentándote con la clase trabajadora organizada.

Y si eso fuera poco, tenemos una Dirección del Trabajo que con tal de obstruir el derecho a negociación colectiva, hoy tiene a sindicatos con más de un año de retraso en la calificación de servicios mínimos, como ha ocurrido con el sindicato BCI, que hasta el día de hoy no puede negociar porque la Dirección del Trabajo tiene detenido el proceso al no calificar los servicios mínimos. Más de un año detenida la negociación colectiva por esta no calificación, vulnerando todos los plazos y toda la legislación vigente. 

Y la última joyita que nos regalaron, que es negar el derecho a las madres trabajadoras para que cobremos el derecho a movilización por el traslado para amamantar a sus hijos cuando estos no se estén en sala cuna. ¿Dónde quedó el discurso de los niños primero, dónde quedaron los compromisos con las mujeres tras la conmemoración y manifestación multitudinaria del 8 de marzo?, ¿acaso se nos olvidó o  acaso creemos que las mujeres vamos a abusar de una norma que nos da el derecho de ir a amamantar a nuestros niños?.

¿Es con una Dirección del Trabajo actuando en favor de los empleadores y partiendo de la lógica de que los trabajadores abusamos, el Gobierno quiere que debatamos con “altura de miras” cambios en la legislación?, ¿Pretende el Gobierno que con una institución que hoy protege a las empresas, los trabajadores confiemos en que nuevas normativas se cumplan y no se produzcan abusos?.

Nos hablan de uso de nuevas plataformas, y el Gobierno fue incapaz, en el debate de la ley Uber, que afecta no solamente a los trabajadores de plataformas sino que a los taxistas que hoy día están aquí marchando, que se han manifestado que los precarizan que les ponen condiciones de competencia desleal, pero el Gobierno nos dice que tenemos que regular, tenemos que hacernos cargo de los nuevos debates. Y sin embargo, en ese proyecto de ley, no se atrevieron a poner  una coma para garantizar y regular los derechos de los trabajadores, sus condiciones laborales y sus salarios. Y nos piden que “bajemos la guardia” y que no miremos como amenaza este escenario.

¿Creen que somos tontos, que no nos damos cuenta de lo que pretenden?. Quieren mano de obra barata, mano de obra esclava para poder abusar de nosotros y someternos a condiciones laborales cada vez más empobrecidas. Quién nos protegerá cuando nos contraten a través de  internet y no nos paguen por este trabajo, quién nos protegerá cuando por trabajar desde la casa, tengamos que hacer informes y se nos evalúe en nuestro desempeño sin poder  tener derecho a  réplica. ¿Acaso eso ya no pasa o acaso un trabajador de plataforma simplemente se le cierra la posibilidad de trabajar y no tiene idea por qué?. Nada de eso está regulado, nada de eso se está enfrentando. Entonces no es cierto que nos estemos haciendo cargo de este debate con toda la altura que requiere.

El día de mañana seremos informados sobre un Proyecto de Ley de Modernización Laboral y nuestra primera crítica es la incapacidad de diálogo que ha demostrado este Gobierno. Ninguno de los proyectos de ley que ha presentado hasta ahora la autoridad, han tenido espacio de intercambio previo real con los actores del mundo de trabajo. Se presentó el Estatuto Laboral Juvenil sin debate previo, se presentó proyecto de Teletrabajo sin ningún  intercambio previo, lo mismo ocurrido con proyecto de sala cuna, pensiones y Sence sin siquiera decir agua va.

Este Gobierno no cree en el diálogo y ese es su pecado capital, pues ningún proyecto de ley que no cuente con legitimidad social podrá gozar de valoración. Y eso, lo primero que nos obliga  es atrevernos  a debatir aun cuando nuestras posiciones sean distintas. 

Solo mañana podremos saber si el proyecto que presentará el Gobierno sobre modernización laboral  tendrá como centro la creación de empleo de calidad, con buenos salarios y seguridad social, o si insiste en la precarización y flexibilidad. De ello dependerá cómo enfrentemos el debate, si es lo primero no cabe duda que estaremos dispuestos al diálogo y la acción conjunta, si es lo contrario se enfrentará a un debate con alta conflictividad y donde esperamos una actitud consistente por parte de los parlamentarios de oposición.

Nos dicen que debemos abrirnos a la flexibilidad porque esos son los tiempos que vienen, nosotros decimos que no estamos disponibles para la esclavitud moderna que significa la subcontratación virtual. No aceptaremos que el uso de nuevas tecnologías sea para precarizar el trabajo. Si queremos más tiempo para los trabajadores, si queremos mejor calidad de vida, entonces que el Ejecutivo apoye el proyecto de reducción de la jornada laboral a 40 horas.

Claro que queremos más tiempo con nuestras familias, con nuestros hijos e hijas, claro que queremos más tiempo para descansar y no tener jornadas laborales extenuantes que en nada aportan en la mayor o menor productividad,  pero eso no tiene por qué ser a costa de nuestros derechos

Avancemos en la reducción de la jornada laboral sin disminuir sueldo y demostremos con hechos concretos que en todos los debates que vienen, no está primando la necesidad de asegurar ganancias a las empresas a costa de nuestros salarios.

Nos dirán que hay empleos que desaparecen y que no hay  posibilidad de jornadas más largas o cortas cuando los puestos de trabajo ya no estén. Sabemos que enfrentamos este escenario de manera acelerada, lo ha reconocido la propia Cámara Nacional de Comercio y Turismo, que en un trabajo conjunto con la Ramal de Comercio de la CUT, han estado debatiendo sobre el riesgo de la pérdida de más de 30 mil empleos  en el sector. Ahí la tarea es reconversión laboral. Nuestras  fuentes de desarrollo para los trabajadores. no solo capacitación sino que principalmente la mirada de largo plazo de cuáles son los empleos que se pueden formar y por lo tanto fortalecer las habilidades de los trabajadores que tienen una función hoy para que puedan desempeñar otra función mañana. Y un caso muy concreto: ¿Hay pérdida de empleo de cajeras y vendedores de tiendas?, sí, pero también hay nuevas oportunidades en la cadena logística del e-commerce.

Es cierto, no todos los puestos de trabajo  se podrán reconvertir, lo sabemos. Pero si tenemos esa conciencia, lo que es  avanzar hacia un tránsito justo, buscando los mecanismos que nos permitan el menor impacto posible en las personas. Esta tarea no podemos delegarla solo en el Estado. Esta tarea tenemos que asumirla en primer lugar las contrapartes. Y hoy más que nunca, cobra fuerza la necesidad de legislar sobre la negociación ramal o sectorial en nuestro país. Hoy y no mañana necesitamos que los sindicatos y empleadores se sienten a debatir sobre sus desafíos  como rama de la producción.

Pero para eso, necesitamos sindicatos cada vez más fuertes y con mejores herramientas, para eso necesitamos que salga de su puesto el actual director del trabajo y nos tomemos en serio el rol de las instituciones. 

Necesitamos terminar con el discurso de que los trabajadores individualmente son iguales que los empleadores. Los trabajadores y trabajadoras no somos ni seremos iguales a nuestros empleadores.  Es la organización sindical la única herramienta que nos podemos dar para alcanzar mayores niveles de justicia social y mejorar los salarios. Hoy  vivimos endeudados, nuestros ingresos en  un 73% se destinan al pago de las deudas, y eso solo crece año a año. 

Pero para esto y todos los temas que nos hemos planteados en esta Cuenta, no solo debemos convencer al Gobierno de que deben cambiar los énfasis en la agenda nacional sino que también debemos también convencer a los partidos y especialmente a los partidos de oposición, que estos debates no son caprichosos ni menos corporativos.

El Gobierno hace oídos sordos de las grandes problemáticas sociales. Las reformas que han impulsado los delatan: nos proponen aumentarles las ganancias a las AFP,  disminuir los impuestos a los más ricos, aumentar las ganancias de las Isapres, crear un negocio privado de la educación de la primera infancia, etcétera, etcétera, etcétera. 

Este gobierno busca espacios de ganancias a costa de nuestros derechos, por lo tanto nada podemos esperar de él. 

Pero la pregunta que cabe hacerse, es ¿qué proponemos desde la oposición?

Y debemos decirlo con mucha fraternidad, y yo saludo y agradezco que haya presidentes de partido y dirigentes de las directivas de partidos hoy día acá para escuchar este mensaje. Con mucha fraternidad se los decimos,  pero sin ambigüedad, hoy tenemos un profundo sentir y pesar por el rol que están jugando. Nos sentimos por muchos momentos decepcionados de la labor que están cumpliendo De este Gobierno nada podíamos esperar, por eso fuimos claro y dijimos en su minuto que no daba lo mismo quien gobernaba, pero la oposición que se supone cuenta con mayoría en el Congreso para ser el muro de contención ante los abusos y los retrocesos, hoy se ve desarticulada, debatiendo sin centralidades y alejada de las demandas de la mayoría. Parece que la orden del día está determinada por las próximas elecciones, más que la tarea de reencantar a la ciudadanía para que vuelva a creer en la política. Seguir disputándose cada vez menos votos en las elecciones, creemos que no es el camino que va a permitir  derrotar a la derecha.

Según la OCDE, no lo inventa la CUT,  el crecimiento no va a superar el  3% en la próxima década;  el empleo está estancado y las cifras indican que va a estar en torno al 7% a 8% la cesantía en el corto plazo; los salarios han subido menos que el costo de la vida, la clase media va en retirada y los más ricos siguen acumulando riqueza, el producto del trabajo de todos se lo están llevando los mismos de siempre. Necesitamos retomar un  crecimiento que mire y ponga en el centro los salarios reales, no es aceptable que el 50% de los trabajadores en Chile,  ganen menos que 380.000 pesos mensuales, mientras la línea de la pobreza está sobre los  424.000 pesos. 

Y eso es necesario aclararlo. Aquellos que dicen que las clases medias son las que tienen dos casas, las que viajan, las que salen de vacaciones al extranjero, perdónenme señores, no hagamos el ridículo. En Chile, según el propio criterio de medición de la OCDE, para ser clase media se debe percibir entre el 75% y el 200% del salario mediano del país. En Chile, si el 50% de la población está en un salario de $380 mil, ser clase media en Chile, significa no tener un ingreso superior a $280 mil y llegando en el tope a los casi $800 mil, es decir somos una clase media empobrecida, no somos los que tenemos dos casas, no somos los que veraneamos en Cachagua, no somos los que vamos a gira al extranjero con el Presidente. Esa no es la clase media. Y eso hay que decirlo con todas sus letras: Hasta cuando pretenden engañarnos. La clase media hoy día parte ganando menos que el salario mínimo y teniendo un ingreso que no le permite superar la pobreza

Esta realidad es lo que viven miles de compatriotas, es la realidad sobre la que esperan pronunciamientos claros por parte no solamente del Gobierno sino que también de los partidos; respuestas a este drama es el que esperan miles de chilenos y chilenas que no solo quieren apoyo cuando salimos a las calles, sino que exista conciencia de que si no enfrentamos esta realidad, estamos destinados al fracaso como sociedad y no habrá paz ni justicia social posible.

En el mundo social sabemos que tenemos déficit, qué duda cabe. No somos soberbios y sabemos que hemos cometido errores, pero los estamos enfrentando y avanzando en unidad desde la diferencia, porque entendemos que por sobre nuestras legítimas discrepancias hay miles de chilenos y chilenas que no tienen voz y que necesitan de algún actor organizado que los defienda y les proteja, que le devuelva la fe en la organización colectiva y en la política.

Sabemos que ningún cambio tendrá la profundidad que anhelamos ni perdurará en el tiempo, si no somos capaces de convocar a las mayorías en las calles y en las urnas.  Pero eso tiene que ser con un discurso atractivo, tiene que ser para proponerle de una buena vez a Chile que efectivamente vamos a ser un cambio Constitucional que tendremos una nueva Constitución, construida en democracia con asamblea constituyente; que tendremos un nuevo modelo de desarrollo y que pondremos en el centro del debate a las personas.

Ese es el llamado que atrae. El llamado que se hace cargo de esta realidad, de este pesar, de este dolor, que vive la inmensa mayoría de los chilenos y chilenas

Debemos trabajar juntos, en la más amplia unidad social y política, para que la impotencia, la rabia, la indignación frente a los abusos, sea la más urgente necesidad a atender.  Que la rabia no se transforme en apatía y desafección, que la rabia no nos lleve al inmovilismo de terminar quedándonos en la casa un día de elecciones mientras las familias de los poderosos duermen todos juntos para asegurarse que cada uno de ellos va a ir a votar. Hoy día tenemos que ir a combatir en ese debate, tenemos que ir a ganarnos las conciencias, tenemos que ir a llamar a la ciudadanía  a que vuelva a creer en la política y en las elecciones. 

Transformemos la indignación en organización, para enfrentar con esperanza el futuro. No seamos cómplices de la distancia, convoquemos desde la coherencia y la consecuencia a las grandes mayorías  a ser parte de un proyecto que los refleje, que los estremezca, que los reviva y los invite a luchar por su futuro sintiendo que vale la pena.

Dispongámonos a construir un nuevo contrato social, donde el centro del debate sea superar la desigualdad, los abusos y los maltratos. Pero para eso, atrevámonos en primer lugar a superar la pequeñez del debate político que hoy impide avanzar en estas tareas de primer orden.

Tenemos todas las condiciones para devolverle la esperanza a nuestro pueblo, tomarlos de las manos e invitarlos a construir un futuro prospero, solo depende de nosotros. Por nuestros niños y niñas, por nuestros viejos y viejas, por los miles que hoy quieren marchar  y no pueden porque temen perder el empleo, por los miles que hoy perdieron la gratuidad, por los miles que mueren día a día esperando  una atención de salud. Porque somos miles y somos la fuerza que mueve Chile, a construir este nuevo Chile con alegría, con esperanza, ganémosle a la desafección, ganémosle a la apatía, ganémosle a la indignación, hagamos de la indignación, organización.

Salgamos a las calles y estemos en el Parlamento actuando unidos para que Chile vuelva a crecer pero por sobre todo, para que los chilenos y chilenas vuelvan a creer, porque el día  que los chilenos que hoy no se levantan pongan un pie en la calle, efectivamente podremos hablar de ese Chile justo y más próspero que todos anhelamos.

Muchas gracias por habernos acompañados, muchas gracias por escuchar esta Cuenta Pública, muchas gracias por estar comprometido con el sindicalismo, muchas gracias presidentes y dirigentes de los partidos por estar hoy día acá con nosotros y comprometerse una vez más con la clase trabajadora.

 ¡¡Mil veces venceremos!!

 

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